lunes, 8 de abril de 2013

"Murieron con las botas puestas": IGUERIBEN Y ABARRÁN.



Al citar la campaña de África siempre ha venido a la memoria (por sus numerosas citas) Annual… Pero hubo otros combates resueltos por nuestro Ejército con mayor o menor fortuna, pero siempre con enorme valor:

El honor prohíbe acciones que la ley tolera” (Lucio Anneo Séneca)

Igueriben fue una posición contigua a la de Annual, ocupada por las tropas españolas el 7 de Junio de 1.921 y quedando defendida con 355 hombres al mando del comandante Mingo del Regimiento de Infantería Ceriñola nº 42. Posteriormente fue sustituido en el mando por el comandante Julio Benítez, del mismo regimiento, que había defendido con anterioridad la posición de Sidi-Dris. No obstante, fue imposible su defensa ante la abrumadora fuerza de los sitiadores, las cabilas rifeñas lideradas por Abd el-Krim y finalmente los defensores españoles debieron abandonar sus posiciones y retirarse hacia Annual, dejando atrás un gran número de muertos y heridos.

La fortificación en sí era deficiente, compuesta por sacos terreros y sólo dos hileras de alambre de espino en la alambrada que, además, estaba situada muy cerca de los parapetos debido a que casi toda la posición estaba rodeada de acusadas pendientes. Por otra parte carecía de una vía de acceso adecuada, era una senda para animales muy tortuosa con abundantes barrancos, y con la aguada a más de cuatro kilómetros. Los ataques contra Igueriben empezaron a intensificarse a partir del 14 de Junio, y tres días después se les agotó el agua por lo que se vieron obligados a machacar patatas y chuparlas (el líquido de los botes de tomate y pimiento lo reservaban para los heridos). Al acabarse todo recurrieron sucesivamente a la colonia, la tinta y por fin a los propios orines mezclados con azúcar…

El día 21 se intentó socorrer la posición con una columna de 3.000 hombres, pero el convoy de ayuda quedó estancado muy cerca de la misma, contabilizando 152 bajas en 2 horas de combate. A las cuatro de la tarde de ese mismo día se repartieron los últimos veinte cartuchos que quedaban para cada hombre, se incendiaron las tiendas y se inutilizó el material artillero, después se inició la salida que fue masacrada ante la misma puerta. De los defensores sólo lograron escapar un oficial (Teniente Casado y Escudero) y once soldados, de los cuales cuatro murieron al llegar a Annual al atracarse de agua y por agotamiento, mientras que el Tte. Casado y cuatro soldados fueron hechos prisioneros durante año y medio, cuando cayó Annual. El comandante, Julio Benítez Benítez y el capitán Federico de la Paz Orduña obtendrían la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por el heroísmo mostrado durante la defensa.

Abarrán

ABARRÁN.
El Comandante General, el general Manuel Fernández Silvestre había ideado, a comienzos de 1.921, un plan de campaña para tomar Alhucemas, llave al corazón de la República del Rif, por tierra a través del avance del frente. Dicho avance consistía en ganar el apoyo de las cabilas por donde pasaría el frente español, consiguiendo así ganarse un aliado y que Abd el-Krim perdiera por tanto el apoyo de las cabilas rifeñas. Ganado la confianza, el Ejército español pasaría por las tierras de las cabilas rifeñas con sumo cuidado de no molestar a los rifeños. Podemos hablar así de una ofensiva política que se basaba en la diplomacia, midiéndose las fuerzas.

Sin embargo, las cabilas podían jugar a dos bandas. Para los españoles vencer en Alhucemas era crucial, no solo estratégicamente, pues estando Alhucemas en manos españolas, la caída de la república rifeña sería casi inminente, con una segunda línea fortificada y con el suministro de agua, tan carente en esos lares, permanentes. Si por el contrario fracasaban, los españoles tendrían que vérselas con todas las cabilas rifeñas en una retirada desastrosa ,donde las gentes del desierto -bien preparados en su clima y siendo un pueblo belicoso- podrían acabar con los soldados españoles, mal entrenados y muchos novatos, rápidamente.

En esos días el frente se alarga a lo largo de la orilla izquierda del río Amekrán, con una extensión aproximada de unos 55 Km, desde la posición costera de Sidi Dris, hasta el Zoco de Telata, con un recuadro de poder español en unos 5037 km2. Las siguientes cabilas habían sido ocupadas: Mazuza, Beni-Sicar, Beni-bu-Gafar, Beni-bu-ifrur, Beni Sudel, Quebdana, Beni-bu-yahi, Metalza, Beni Tussin, Beni Ulixex, Temsamán, Tafersit y Beni Said. De estas cabilas debremos saber tres, las más cercanas a los hechos acaecidos en Abarrán: Temsamán (N y O de la línea), Beni Tussin (S de lalínea), Beni Said (al interior de la línea). Guarnece esta línea 20.000 soldados españoles de los cuales 4.000 eran soldados indígenas, divididas en cuatro circunscripciones, de Sur a Norte:
 Circunscripción del Zoco de Telata: Regimiento de África nº 68.
Circunscripción de Dar Quebdani: Regimiento de Melilla nº59.
ƒ Circunscripción de Dar Drius: Regimiento de San Fernando.
Circunscripción de Annual: Regimiento de Ceriñola.

Tercio embarcando para Melilla
Cada uno de estos regimientos estaba formado por unos 3.000 hombres. Los demás soldados españoles están dispersos en posiciones interiores en las cabilas ocupadas, en pequeñísimas guarniciones. Otros están retenidos, en espera de órdenes en Melilla.

En Mayo de 1.921 el centro de operaciones está establecido en la explanada de Annual, bien guardada por tres colinas.

Uno de los objetivos primordiales es conseguir una posición en la otra margen del río Amekrán, una cabila que se había conseguido pacificar estando del lado de los españoles acosta de muchos esfuerzos, sin embargo las relaciones no son del todo estables. Aunque la posición de Sidi Dris, una posición costera, ya estaba más allá del río, era insuficiente, pues era frecuentemente atacada por pequeñas partidas de cabileños. El punto designado para crear la posición es una colina llamada Dar Uberrán por los rifeños y Abarrán por los españoles.

La llegada de una harca enemiga en tierras de Temsamán produce que la cabila pida apoyo a los españoles, dando estos un sí. Abarrán es por tanto un punto de inflexión entre los dos bandos. Se produciría el combate en la colina, donde el destacamento allí enviado sería absorbido por los rifeños, eso sí luchando valientemente los españoles, sin embargo la posición sucumbiría ante el arrollador ataque de los rifeños. En Abarrán se daría la ya dudosa lealtad de las tropas moras: la Policía Indígena y los Regulares, además de los aliados de las cabilas. Con la derrota de Abarrán, se produce así el tan famoso Desastre de Annual, que provocaría la muerte de entre unos 10.000 a 20.000 soldados españoles en apenas un mes.

Abarrán es una colina situada en la margen izquierda del río Amekrán, en la confluencia del riachuelo de Brajis con este último, situada en tierra de Temsamán. Su distancia al centro de operaciones, Annual, es de unos 9 km, sin embargo debido a la carretera que los comunicaba la distancia es de unos 15 km de camino. Con estos dos datos podemos hacernos a la idea de lo tortuosa e que era la carretera. Esta carretera, además era tan estrecha que hubo que hacer que la columna marchase en filas de a uno, lo que produjo un alargamiento considerable de la columna, para hacernos a la idea: se sabe que la vanguardia de la columna llegó hacia las 5:30 de la mañana y no sería hasta las 8:00 cuando llegaría la retaguardia.

La colina tiene una altura de 525 metros, con 60 metros de altitud respecto al río; un suelo efectivo de un cuadrilátero aproximado de 65x12m., con forma de bota de vino y domina una gran extensión del territorio de Temsamán. Es un territorio yermo, sin una aguada cercana (la más cercana es el propio río Amekrán, a unos 2 km de camino), sin piedras, circunstancia por lo cual no ayudaría más tarde en la construcción del parapeto, sólo tierra movida y arena. Las faldas de la colina están plagadas de algunas jaras y otras malezas y arbustos, que ayudarían en el ataque a los rifeños a la acercarse al perímetro parapetado. A cada una de las faldas la llamaremos parapeto o frente:
Parapeto Norte y Oeste: inclinación media y matojos.
Parapeto Este: pendiente muy suave, finaliza en llano.
Parapeto Sur: fuerte pendiente, muchos matojos.
Hacia el Norte de la posición hay una colina que la domina y hacia el Oeste de Abarrán hay una loma con los frentes muy abiertos o extendidos.

Hacia finales de Mayo de 1.921 llegan a Annual noticias, comunicadas por el faquir de Temsamán (Mohamed Ukarach) acerca del avistamiento de un harca enemiga de la cabila de los Beni Urriaguel de, estima este faquir, unos 3000 hombres tanto a pie como a caballo, mandados por el cabileño Sil Abo el- Jatabi. El faquir dice que el enemigo se ha incautado de ganado y que se aproxima a Annual, temeroso de que los Beni Urriaguel tomen represalias por colaborar con los españoles deciden pedir ayuda a estos últimos. Sabiendo que si el harca enemiga pasa la colina de Abarrán, los Temsamán no tendrían ninguna opción, aconsejan a los jefes del Ejército español que la tomen para frenarlos. Además diseña un plan consistente en tres columnas móviles que en un efecto tenaza consiguiera dispersar a los Beniurriaguel en la colina. Sin embargo tan solo fue una columna. También asegura darles una ayuda sustancial de hombres cuando los españoles cruzasen el río Amekrán. Mientras tanto llega a Annual el Comandante Villar, jefe del kert de la Policía Indígena, y solicita instrucciones y elementos para llevar a cabo la empresa al Teniente Coronel Dávila, jefe de la Sección de Campaña.

El 29 de Mayo, el Comandante Villar vuelve a solicitar instrucciones y hombres, esta vez, al Comandante General, el Gral. Manuel Fernández Silvestre, en un telegrama a Melilla. Dos días después, Silvestre envía un telegrama a Annual permitiendo la acción, dando al Comandante Villar plenos derechos para solicitarlo sin ningún tipo de reprobación. Se envía un telegrama al Alto Comisario, el Gral. Berenguer, para informarle de la acción. La contestación de este mensaje llegaría el 2 de junio, dándose por enterado, para entonces ya sería muy tarde. Se le dan al Comandante los elementos y se preparan los preparativos por la tarde. La columna sería liderada por el Comandante Villar y constaría de 1.461 hombres y 485 cabezas de ganado, una columna que, como bien afirma en su famoso “Expediente” el general Picasso, era “muy grande para ser gobernada por un comandante y muy pequeña para enfrentarse a tal número de enemigos”. La columna consistiría en:

Vanguardia:
5ª, 10ª y 11ª mía de policía indígena (aprox.150 hombres).
Cuerpo principal:
2 secciones de fusiles de Regulares.
2 compañías de ametralladoras de Ceriñola.
2ª y 5ª Compañía de ingenieros.
Batería de montaña (4 piezas de 75mm, 28 hombres).
Estación óptica (heliógrafo, 3 hombres).
Ambulancia.
1 Compañía de Intendencia.
Mulos de Ceriñola (munición, agua, víveres y sacos terreros).
Retaguardia:
1 Sección de fusiles de Regulares.
1 Compañía de fusiles de Regulares.
1 Escuadrón de caballería de Regulares.

Uno de los objetivos primordiales al tomar Abarrán es que la operación debe ser sorpresa, sin que los rifeños se enterasen, sin embargo, así no fue, hacia las 23:00 de la noche se podía divisar desde Annual las hogueras encendidas de los rifeños dando la voz de alarma en las cercanías de la colina de Abarrán, sin duda, la tarde del 31 de Mayo los habían estado vigilando. Aun esto el Alto Mando no cancela la operación.

A la 1:00 de la madrugada, ya 1 de Junio, la vanguardia sale de Annual y siguen la ruta de 15 km que separa Annual de la colina, tras haber cruzado el río Amekrán una pequeña harca de aliados de Temsamán se les une, estos se habían comprometido a ayudar a los españoles en la toma y defensa de la posición.

A las 5:30 de la madrugada llega la vanguardia a la colina sin haber tenido oposición alguna. En estos instantes iniciales el Comandante Villar, acompañado por el caíd Hach Haddur Boaxa hacen un reconocimiento por la colina para organizar la fortificación de la colina. El caíd le presenta al comandante los inconvenientes de la colina:
I.- Tierra movida, sin rocas para ayudar en la fortificación.
II.- Los sacos terreros que llevan los mulos de Ceriñola o bien están desfondados o bien podridos, con lo que habría que desecharlos.
III.- No hay aguada cercana, por lo que la posición no podría resistir los ataques durante mucho tiempo.
IV.- La posibilidad de quedar cercados haría imposible que se pudiera enviar ayuda eficaz desde Annual.

Cuando hay más luz se empiezan a ver pequeños grupos de Beni Urriaguel merodeando por las colinas cercanas a Abarrán. Sin embargo, están en actitud expectante. El caíd aconseja la retirada inmediata de la colina ante el peligro de ser atacados o cercados. Sin embargo el Comandante Villar no oye sus explicaciones. A las 6:00 de la mañana llegan las dos compañías de ingenieros y se empieza a fortificar el perímetro de la colina según les va indicando el comandante.

Las fortificaciones consisten en la construcción de unos parapetos con alambrada:
Se levanta un firme de arena de unos 25-30cm que funcionarían como base para el parapeto; encima del firme se colocan los sacos terreros llegando a tener una altura máxima de un metro, un metro treinta. Y distante a 30 metros de este parapeto se situaba una fila doble de alambrada, clavando piquetas muy distantes entre sí.

Sin embargo no en todas partes hubo las mismas fortificaciones: Si bien en los Parapetos Norte y Este se levantaron las fortificaciones antes descritas, en el Parapeto Oeste –y a pesar de ser el lado por donde se suponía iban a penetrar los rifeños- apenas se colocaron dos o tres hileras de sacos terreros, dando una elevación muy baja. Sí que se puso doble fila de alambrada, instalándose asimismo en este parapeto la artillería, con lo que se puede suponer que la artillería quedaba casi inoperante. Mientras, en el Parapeto Sur, al tener una inclinación tan pronunciada y con matorrales de una altura de 1m el Comandante Villar no creó necesario pone allí ninguna fortificación, pensando que ya era una fortificación natural. No obstante, sí se elevó el firme de tierra, pero sin extender ninguna alambrada…

A las 8:00 llegan las unidades de la retaguardia y una hora más tarde llega a Annual el Comandante General, Gral. Fernández Silvestre. Este se comunica con el Comandante Villar por heliógrafo y le comunica su enhorabuena por la operación y le comunica su imposibilidad de llegar a la posición para visitarle y darle las gracias en persona. El Comandante Villar informa a Annual del avistamiento del enemigo cerca de la colina, pide instrucciones y pide a su vez la retirada de la fuerza dejando un destacamento de hombres que defendiesen la posición. El Comandante General le responde que actúe como él crea conveniente.

A las 10:00 de la mañana se termina de fortificar la colina y el Comandante Villar da suministros a los aliados de Temsamán llama a los oficiales a que se presenten ante él para designar que tropas se dejarían en la posición y cuáles deberían volver a Annual. Se hacen los preparativos para la marcha y para el abastecimiento de los elementos que se quedarían en Abarrán: municiones, víveres, material sanitario.

Legionario alcanzado
La composición de la guarnición contaría aproximadamente de unos 250 hombres de los cuales 200 eran nativos y, por tanto, su lealtad –a pesar de servir al Ejército español- era más que dudosa. La probabilidad de que 250 hombres resistieran repetidamente a una fuerza de 3.000 enemigos, diestros en el combate, eran mínimas. Aunque no se tomase en cuenta la guarnición, la Harka de los “aliados” de Temsamán también se quedó, pero -como demostrarían en el combate- no ayudaron en nada… Es más, ayudaron a que los españoles hubieran de luchar contra un número muy superior de enemigos.

La composición de la guarnición era:
1 Batería de campaña, formada por 4 piezas de 75mm y 28 artilleros, todos ellos de procedencia española.
2ª compañía del primer tabor de Regulares (posiblemente, un centenar de efectivos).
13ª Mía de policía indígena, aproximadamente, unos 100 hombres.
Estación óptica, 3 hombres.
Harka de Temsamán, sin detalles.

El repuesto de la guarnición era:
40 cajas de munición para Máuser.
4 cajas de cartuchos Remington.
20 cargas de artillería. Se ha de saber que a cada pieza se le daban 5 cargas y que cada carga contenía 18 disparos, por tanto: 4 piezas de artillería -5 cargas- 18 disparos = 360 disparos en total.
Material sanitario.
13 tiendas cónicas.
8 cargas de víveres.
El repuesto de la guarnición era efectivo en apenas una semana, ahorrando en demasía el material, sin embargo no se dejó a la guarnición agua, tan solo el de sus cantimploras, con lo que se disminuía la posibilidad de resistir en 2 o 3 días, 4 a lo sumo. La ayuda del exterior era casi imposible, pues ya se preveía que los rifeños, antes que hacer un ataque en masa a un punto de la colina, la cercarían, aislando a los españoles de todo socorro exterior.

Por tanto, los soldados de la guarnición, para conseguir agua deberían romper el cerco lo que era tarea, si no ardua, imposible, pues mientras un grupo intentaba salir de los parapetos, los que se quedaban en la colina deberían sofocar un nuevo asalto, y en consecuencia la pérdida o de la colina o de muchos hombres. Si por el contrario la ayuda venía del exterior, la tarea de transportar el avituallamiento a la colina sería tarea peligrosa, pues la columna de avituallamiento debería cruzar zonas de fuego cruzado, y como el transporte se debía a mulos o carros el fracaso era casi seguro.

Hacia las 11:00 la columna que vuelve a Annual sale de forma no muy organizada, deprisa y según testigos, casi corriendo. A las 11:30 los últimos elementos salen de la colina y minutos más tarde la columna escuchó cómo desde la colina se escuchaban ráfagas de ametralladoras. Los rifeños tenían pensado atacar cuando Silvestre visitase la posición, con el único fin de matar al jefe de los españoles, sin embargo al ver que no aparece el Comandante General en la posición y que una pequeña columna sale de ella los rifeños atacan la posición cuando ven que esta columnita está más lejana. La señal para dar inicio al combate es una ráfaga de ametralladora. Los aliados de Temsamán, situados fuera del parapeto empiezan a disparar con nefasta puntería, vuelven unos y parlamentan con el capitán Huelva, pidiendo o cobijo en la posición o munición. Huelva decide darles cien cartuchos a todos los aliados, pero pronto estos se ven arrollados ante el avance incontenible de los rifeños que cargan contra ellos, mientras el heliógrafo no para de enviar mensajes: “Nos atacan por todos lados…imposible sostener la posición”. Ante la superioridad de los rifeños los de Temsamán deciden volverse y disparar a los españoles, que atrincherados empiezan a disparar sin cesar contra un enemigo cada vez más numeroso. La artillería dispara a espoleta a cero, es decir, mínima inclinación y pronto termina por acabar toda su munición. Al poco de esta situación los Policías indígenas y algunos Regulares, pierden la esperanza y temen por sus vidas. El capitán Huelva de la Policía Indígena da muestras de ánimo y heroicidad a sus hombres, pero entonces un grupo de la Policía Indígena le dispara a quemarropa en la cabeza, provocándole la muerte de manera instantánea. Algunos de los Policías salen del parapeto y empiezan a disparar contra los españoles y fieles a pesar de continuar bajo el fuego de los rifeños. Mientras el alférez Luis Fernández Martínez cae muerto al intentar dar la noticia de la muerte del capitán Huelva a Salafranca, que es herido en se momento en el brazo. El capitán Juan Salafranca Barrio, perteneciente a Regulares, toma el mando. Los españoles, algunos pocos policías y un grupo de Regulares, bien organizados por Salafranca, siguen disparando contra los moros que saltan del parapeto a millares. Salafranca, recibe un balazo en el vientre y no se deja curar por el practicante, pronto tiene las tripas fuera, pero aún tiene fuerzas para ordenar a sus hombres hacer una carga a bayoneta sobre la posición artillera, que está siendo atacada cuerpo a cuerpo. En esta acción el capitán vuelve a recibir otro balazo en el pecho, pide papel y lápiz para escribir por última vez a sus familiares al teniente de Artillería Diego Flomestá y después da orden de evacuar la posición como se pudiera. Flomestá inutiliza tres de los cuatro cañones hasta quedar gravemente herido y no poder ponerse en pie para destruir el último cañón. Salafranca moriría más tarde al ser abatido en la posición mientras dirigía la huida. Ya no queda ningún oficial al mando pues Reyes y Camino ya habían caído... Los hombres salen disparando a bocajarro a todos los moros que se encuentran por su camino. El caíd de la policía Haid, tras gastar todas las municiones usa el último cartucho para pegarse un tiro en la sien. Los últimos supervivientes salen huyendo de la posición en dirección a Annual o Sidi Dris, cayendo algunos desde los barrancos hasta el río Uad-el-Kebir (Amekrán)… El combate dura tres horas y media, tras las cuales se sabe que murieron 24 españoles, quedando la cifra de bajas indígenas sin determinar. Sobrevivieron 59 hombres (otros 24 españoles y 35 nativos), de ellos todos los españoles heridos (y alguno hasta con cinco heridas de bala en el cuerpo). Se cree que hubo 76 desertores -todos moros- y un prisionero, el Teniente Flomestá.

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