jueves, 6 de febrero de 2014

LAS BOP: ¿ACIERTO O ERROR?


Carcasa 8x8
El Ejército es una institución viva en evolución constante. De hecho, hace ya seis años que inició un duro proceso de optimización y eficiencia. Además, ahora, la Directiva de Defensa Nacional (DDN) -aprobada por el presidente del Gobierno el pasado Julio- manifiesta unas valoraciones muy precisas de la evolución del panorama estratégico y marca las exigencias que el Ejecutivo español demanda de sus Fuerzas Armadas para los próximos años. Por eso, el Ejército acomete una nueva transformación en la estructura de su Fuerza, según plasma la Directiva 08/12 del JEME, que entró en vigor el 10 de Noviembre de 2.012. La propuesta apunta a un modelo de fuerzas terrestres realista y sostenible, dirigido a optimizar las capacidades operativas, teniendo en cuenta el panorama estratégico bosquejado por la DDN. A saber, fundamentalmente, un escenario incierto de amenaza híbrida -combinación de conflicto convencional con confrontación de carácter asimétrico; un escenario complejo que requiere la puesta en juego de muchas capacidades distintas- y la existencia de la amenaza no compartida (es decir, la defensa del territorio nacional frente a amenazas que no son comunes a las de nuestros socios y aliados)” (“Brigadas Polivalentes: Un Futuro Mejor a Construir Entre Todos”. www.ejercito.mde.es (número 2041), 12 de Diciembre de 2.012).

Una de las primeras decisiones del ministro de Defensa, Pedro Morenés, inmediatamente después de tomar posesión de su cargo, fue encargar al jefe de Estado Mayor de la Defensa la elaboración de un informe sobre la posible estructura que, según su propio concepto, deberían tener los ejércitos españoles a medio plazo. El documento resultante, al que se conoce habitualmente como “INFORME 2025”, aun no siendo ninguna atadura para las decisiones soberanas del Ministerio (y así lo reconocía el propio ministro en el Congreso de los Diputados -abiertamente y con un fuerte enfado-, con motivo de una filtración del documento aparecida en un medio de difusión nacional), no cabe duda que representa el punto de vista castrense que parece lógico considerar a la hora de tomar decisiones políticas. Otra cosa son los rumores que apuntan a que, desde el Estado Mayor Conjunto, no se tuvieron suficientemente en cuenta las opiniones de los tres ejércitos. Pero este es otro tema…
 
Centauro
BRIGADAS ORGÁNICAS POLIVALENTES (BOP), así se llama el principal proyecto del Gobierno Rajoy en materia militar: Una nueva estructura con la vista puesta en el futuro a medio plazo. Pero no todos son parabienes. El “Informe 2.025” despierta innumerables dudas en medios militares. Para empezar, exige una dotación presupuestaria muy superior a las posibilidades reales del Departamento. Además, ocasiona serios problemas a los propios militares, que tendrán que afrontar traslados familiares con una retribución bastante escasa (“su implantación implicará cambios sustanciales -sobre todo en la mentalidad del personal-, pero que se llevarán a efecto con calma, en un proceso no traumático, que tratará de minimizar el coste personal y familiar que pudiera generar”, aseguraba el MINISDEF). Y sobre todo: No terminaba de verse cuál es la finalidad de la nueva estructura

Mariano Rajoy aprobó en Julio de 2.012 la Directiva de Defensa Nacional. Consecuencia directa de ese documento es la Directiva 08/12 del Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), encargada por el ministro de Defensa, y es ahí donde se contiene el plan de futuro para nuestro Ejército. El documento se filtró a la prensa y el ministro Morenés se subió por las paredes. Defensa se apresuró a decir en el Congreso que el plan “no presenta una atadura” para el ministerio. Pero el hecho es que el plan existe y que se está trabajando en él y el propio JEME, general Domínguez Buj, lo confirmaba.
 
Leopard 2E
¿De qué se trata? Básicamente, de reorganizar al conjunto de las fuerzas terrestres de manera que se garantice “el aseguramiento de una España fuerte –indican fuentes de Defensa– con la influencia necesaria en el contexto internacional y el mantenimiento de una capacidad de disuasión creíble y suficiente que evite la materialización de amenazas en nuestro entorno geográfico”. La doctrina de la nueva estructura apunta a “ofrecer una respuesta rápida y eficaz al empleo de las fuerzas terrestres por parte del Gobierno, lo que exigirá una organización adaptable y flexible, cuya característica fundamental será la polivalencia. Ésta supondrá una evolución en todos los órdenes: materiales e infraestructuras, mentalidad del personal y de la doctrina de empleo, organización y preparación para el combate”.
 
Pizarros
El objetivo último del plan es disponer de unidades homogéneas listas para hacer las rotaciones en las misiones encomendadas sin necesidad de realizar cambios o procesos de formación en cada rotación por las diferencias o características propias de las unidades. Se pretende con ello ASEGURAR LA CAPACIDAD DE DISUASIÓN Y FACILITAR LA PARTICIPACIÓN EN MISIONES INTERNACIONALES, PRINCIPALMENTE DE CARÁCTER “HÍBRIDO” O “ASIMÉTRICO”.



“La materialización de esta polivalencia vendrá de la mano de una Fuerza con un conjunto de capacidades que puedan dar respuesta a las exigencias operativas en todo el espectro del conflicto; contar con cuarteles generales de entidad superior a brigada, con capacidad para asumir el mando y control de cualquier tipo de fuerzas y operaciones a su nivel; transformar las actuales brigadas en Brigadas Orgánicas Polivalentes y disponer de unas pequeñas unidades tácticas y logísticas especializadas en una función operativa, pero aptas para asumir otros cometidos. Las mencionadas Brigadas Orgánicas Polivalentes, cuyo impacto será esencial sobre la futura estructura de la Fuerza, serán unidades que combinarán la potencia de combate, la adaptabilidad y la capacidad de proyección. Su configuración ideal (en cuanto a elementos de maniobra) sería un batallón de plataformas de tiro tenso, sobre ruedas o cadenas; dos batallones sobre el futuro vehículo de combate (tipo 8x8, según las tendencias actuales); un batallón dual con la capacidad 8x8 más los medios y el adiestramiento necesario para ser aerotransportado; y, por último, una unidad de reconocimiento, tipo grupo, con capacidades de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR)”.

VCREC
POLIVALENCIA. Esta es la palabra. ¿Y qué quiere decir? En medios militares se bromea con la fórmula: “Nuestras brigadas ya son polivalentes: valen para todo lo que se les mande”, aseguraba un general ya retirado. Y es verdad que las unidades militares españolas han demostrado una versatilidad asombrosa, con frecuencia muy por encima de lo que en rigor se les podría exigir. Pero la “polivalencia”, en el marco del proyecto gubernamental, responde a una doctrina específica que en inglés se ha llamado “Comprehensive Approach”, es decir. Enfoque Integral. “La inmensa mayoría de los conflictos en los que se reclama hoy la actuación de los soldados -explicaba en un documento reciente el Grupo Atenea- se encuadra en lo que se ha venido en llamar operaciones híbridas, una mezcla de diferentes formas de combatir frente a enemigos no convencionales, no representantes de un estado, mezclando actividades semi-convencionales con elementos de contrainsurgencia, contraterrorismo, lucha en poblaciones, seguridad de elementos civiles y vigilancia de decisiones de Naciones Unidas”. Enfoque Integral en el que, ciertamente, muchas veces se están mezclando y no con excesivo acierto. Lo que sí resulta evidente es que tales conflictos son siempre largos de resolver y requieren de los ejércitos la necesidad de ir rotando sucesivamente los contingentes que intervienen en ellos, de tal forma que se precisa que todas las brigadas que se incluyan en las referidas rotaciones dispongan de unas capacidades muy amplias que no siempre responden a su denominación tradicional (paracaidista, aerotransportable, acorazada, ligera, etc.) ni, por tanto, a sus materiales de plantilla y a su adiestramiento habitual para las ya citadas acciones convencionales. De aquí nace el concepto de la polivalencia de tales brigadas.
 
URO
En resumen, lo que supone es que los batallones de maniobra de las referidas brigadas no responderían a un concepto funcional único (mecanizado, acorazado, ligero) sino que incluirían batallones de diferentes características, aunque -en su conjunto- las brigadas pudieran definirse como más ligeras o más pesadas, en función de disponer de mayor número de elementos de ruedas o de cadenas (por supuesto, la transformación prevista aún debiera impulsar más la iniciación del programa 8x8):Lo que se busca es una brigada que sea capaz de enfrentarse a un número más amplio de posibles amenazas. Que en sí misma una sola brigada pueda generar una capacidad acorazada, ligera y mecanizada”, explicaba a principios de 2.013 el JEME. Es decir que una unidad de infantería ligera –los paracaidistas, por ejemplo–, disponga de batallones de material pesado. Y una unidad pesada, de unidades ligeras. El cambio de modelo bebe en la experiencia de las tropas españolas desplegadas en el exterior. Imaginemos que una unidad de carácter ligero –una bandera paracaidista, por ejemplo–, desarrollando una misión adaptada a sus características, ha de ser relevada y la única unidad disponible es una unidad mecanizada cuyo adiestramiento y material son completamente inadecuados para la misión. Eso dejará de ocurrir con las nuevas unidades.

Desde el MINISDEF se vendía como una de las ventajas de las BOP: “Las BOP permitirían hacer frente, de forma permanente, a las operaciones de proyección exterior y a los compromisos internacionales, mediante la rotación secuencial de las brigadas. También aumentarán las probabilidades de contar con las capacidades adecuadas en el menor tiempo posible ante cualquier amenaza inesperada, pues se contará siempre con un conjunto de capacidades medias y homogéneas. Y, finalmente, el Ejército será capaz de responder escalonadamente ante situaciones de crisis y en todo momento estará en condiciones para afrontar la defensa de España”.
 
Pizarros
Lo que no parece ofrecer duda es que no resulta muy racional que, en una misión de carácter claramente ligero, que está desarrollando una Bandera Paracaidista en una misión internacional, ésta sea relevada por un batallón mecanizado (habituado al uso diario de instrucción con sus Pizarros), por mucho adiestramiento ligero que haya realizado en los seis últimos meses. Y no digamos nada si el relevo es al contrario, es decir el una unidad ligera que pretenda relevar a una mecanizada que esté desplegada por necesidades de misión, con sus elementos habituales de combate. Este es el objetivo que la polivalencia trata de evitar.

Sobre el papel, estas Brigadas Polivalentes serán unidades que combinarán la potencia de combate, la adaptabilidad y la capacidad de proyección. Su configuración ideal –planea Defensa– sería un batallón de plataformas de tiro tenso, sobre ruedas o cadenas, dos batallones sobre el futuro vehículo de combate (tipo 8x8, según las tendencias actuales), un batallón dual con la capacidad 8x8 más los medios y el adiestramiento necesario para ser aerotransportado, y, por último, una unidad de reconocimiento, tipo grupo, con capacidades de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR). Unidades muy completas, sí. Además, siempre según el general Domínguez Buj, esto permitirá “hacer frente, de forma permanente, a las operaciones de proyección exterior y a los compromisos internacionales, mediante la rotación secuencial de las brigadas”. El problema es que España no tiene dinero para pagar esto, y menos en el actual panorama de duros recortes presupuestarios. En Defensa son ya seis años consecutivos de permanente reducción: “Pero pongamos los pies en la tierra, porque disponer de estas BOP ideales significaría manejar un presupuesto muchísimo más elevado del existente. Algo impensable. Sin embargo, el Ejército español adaptará este modelo a sus posibilidades reales y el resultado será dos tipos distintos de BOP. El primero constará de un batallón dual aerotransportable, dos o tres batallones más de 8x8 y una unidad de reconocimiento sin batallón de carros. El segundo, por su parte, será igual que el primero pero sustituyendo el batallón dual por un batallón de plataformas de tiro tenso (carros)” (Página Web del MINISDEF).
 
Centauro
En efecto, el sistema de Brigadas Polivalentes es realmente C-A-R-O. Una brigada es una unidad militar formada por dos o más regimientos o batallones con un total de unos 5.000 militares, aproximadamente. Según el modelo habitual de organización del Ejército de Tierra, para asegurar el ciclo de disponibilidad de las unidades hay que contar con al menos cuatro brigadas: una desplegada en acción, otra en disposición y dos en preparación, más las tropas dispuestas para afrontar misiones menores o complementarias en ese mismo periodo. Hay que añadir la Brigada de Canarias. Fuentes militares aseguraban que para cubrir todos estos requerimientos harían falta unas ocho brigadas polivalentes[1]. Y eso ya exige más personal del que hay en el Ejército, que en los últimos años se ha reducido a unos 82.000 efectivos (es la costumbre que se ha adquirido desde los años de la Transición en los que, cada transformación orgánica presuponía una reducción como elemento prioritario). Sólo en los últimos seis años la cifra de efectivos se ha reducido en 22.500 personas. No se puede reducir más. Así que, en conclusión, en este momento la transformación no es un problema de números, ya llevados a un mínimo, sino DE ESTRUCTURAS.

Las asociaciones de profesionales recuerdan que este no es sino uno más de los sucesivos planes de reestructuración que han conocido las fuerzas armadas: antes estuvieron los planes META, RETO, Norte, etc. En todos ellos hubo reducción de plantilla y traslado de unidades, “con el consiguiente perjuicio para todos los militares destinados en las mismas”, dicen en ASFASPRO, asociación de suboficiales. El nuevo plan de las brigadas polivalentes obligará a ejecutar las correspondientes “reubicación de unidades, reasignación de material, ajuste de plantillas y nuevas especialidades o re-especialización”. Esto, al final, siempre se salda con un coste adicional para los profesionales, que guardan ya una larga lista de agravios: “Pérdida de poder adquisitivo del militar, suspensión de determinadas prestaciones del ISFAS, reducción de 16,8 millones de euros en ayudas a la movilidad geográfica, dificultad para conciliar la vida profesional con la familiar”. Por todo ello, ASFASPRO exigía que la nueva transformación de la estructura “venga acompañada por un Plan Integral de ayudas específicas para los afectados, que minimicen el coste económico, personal y familiar que genere su implantación”. El JEME, por su parte, asegura que todos estos cambios “se llevarán a efecto con calma, en un proceso no traumático, que tratará de minimizar el coste personal y familiar que pudiera generar”.
 
Leopard 2E
Además del capítulo de personal, la viabilidad de las brigadas polivalentes es también compleja en el aspecto del material: El Ejército de Tierra iba a necesitar entre 240 y 320 carros de combate, de 2.000 a 2.500 vehículos 8x8 y de 2.400 a 3.200 vehículos con diferentes capacidades, como mínimo, para cubrir las necesidades de las 8 Brigadas Operativas Polivalentes[2] (una unidad de este tipo requiere, sobre el papel, un batallón de carros, dos o tres en blindados 8x8, capacidad de aerotransporte y unidades menores de reconocimiento igualmente motorizadas). El propio Ejército de Tierra reconoce que hoy por hoy es imposible satisfacer tales dotaciones, de manera que se ha pensado en un modelo de transición con dos tipos de brigadas polivalentes, ambas motorizadas o mecanizadas con los medios disponibles hoy: Blindados BMR, vehículos Lince y Pizarro, TOAs, carros Leopardo y vehículos Centauro (que cubrirían las necesidades de los carros de combate), mientras que los Aníbal y los VAMTAC supondrían dos de los vehículos con capacidades diferentes de los que el Ejército de Tierra necesitaría, en total, más de 3.000. la reconversión de la actual estructura del Ejército de Tierra en las 8 Brigadas Polivalentes es, en este panorama presupuestario, muy complicado de materializarse. Por eso, y porque la consecución de las Brigadas Polivalentes "no se alcanzarán de la noche a la mañana". Dados los recortes presupuestarios, la reducción de tropa y que algunos vehículos no están aún disponible (caso del 8x8 o la plataforma de reconocimiento), se contemplaba ya una opción intermedia de transición en la que habría dos tipos de Brigadas Polivalentes: UNA CON UN BATALLÓN DUAL AEROTRANSPORTABLE, DOS O TRES BATALLONES MÁS DE 8X8 Y UNA UNIDAD DE RECONOCIMIENTO SIN BATALLÓN DE CARROS MIENTRAS QUE LA OTRA SERÍA IGUAL PERO INCLUYENDO UN BATALLÓN DE CARROS EN LUGAR DEL BATALLÓN DUAL (denominados, respectivamente, denominados BOP medio-ruedas y BOP medio-cadenas), los cuales –transitoriamente- paliarían la falta de medios, empleando básicamente los medios disponibles en este momento como son los BMR (en lugar del 8x8), VAMTAC, Lince o RG-31 en la primera y Pizarro, TOA (M113[3]) y Leopardos en la segunda. Sin embargo, este plan también plantea dudas, para empezar que una estructura así es más cara que la actual puesto que requiere más medios (a no ser que se estandarice a la baja), más aún tras el enésimo recorte presupuestario. No se entiende muy bien que se ahonde en el modelo de proyección y rotaciones cuando parece ser que se van a reducir las misiones internacionales de las Fuerzas Armadas españolas. Por no hablar que constituye el enésimo plan de reordenación de las fuerzas terrestres con lo que supone para la distribución y movilidad geográfica de las tropas y sus familias y el riesgo de que unidades con gran solera en el Ejército pierdan las características que las definen.
 
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A partir de 2.007, el Gobierno central decidió renovar los vehículos de transporte de tropas dado el despliegue de efectivos en escenarios tan conflictivos como Afganistán o El Líbano. La renovación se planteó en tres fases. Las dos primeras supusieron la incorporación de los vehículos tipo escuadra Lince y los de pelotón RG-31 Antílope. El siguiente paso era el del denominado programa “Vehículo Blindado de Ruedas (VBR) 8x8”. Éste sustituiría a los anticuados BMR. El objetivo del Ministerio de Defensa era la de dotar a las tropas de un millar de vehículos, con un coste aproximado de 1.500 millones de euros. La crisis obligó al Gobierno de Zapatero a poner al ralentí cualquier inversión. Al argumento principal de la crisis se añadió otro: La pugna interna del PSOE con su rama catalana. Y es que el principal competidor por el contrato del 8x8 con Santa Bárbara era un consorcio franco-catalán creado para hacerse con el contrato (consorcio formado por la empresa pública francesa Nexter y la ingeniería catalana GTD, el cual no tenía instalaciones en España, pero tenía previsto levantarlas en Cataluña). Pero todo volvió al punto de partida cuando el PSOE adelantó las elecciones… Y perdió.

El programa 8×8 es extraordinariamente interesante. Debe definirlo el jefe de Estado Mayor de la Defensa. Es un programa que dota de una capacidad importantísima a la Defensa” (palabras del MINISDEF)… Cuando el Ministerio de Defensa dio a conocer el programa de adquisición de los vehículos de alta protección para escuadra y pelotón, citó una tercera fase que incluiría el denominado FSCT o Futuro Sistema de Combate Terrestre, actualmente denominado VBR 8x8. Estudios realizados cuando la primera fase aún no había finalizado, aconsejaron acelerar la tercera, dejando la segunda en suspenso o, por lo menos, muy disminuida. En consecuencia, a finales de Mayo de 2.009, la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) envió una solicitud de información o RFI a ocho empresas multinacionales, acerca de sus blindados 8x8 con capacidad para cubrir las necesidades del Ejército español en este campo, durante los próximos años. Según trascendió, esas empresas fueron las siguientes:
ΠKMW - Krauss Maffei Wegman (Alemania).
 Thales Australia.
Ž GPV - General Purpose Vehicles (Estados Unidos).
 CIO - Consorcio Iveco-Oto Melara (Italia).
 Patria (Finlandia).
Nexter (Francia).
BAE Systems-Hägglunds (Reino Unido / Suecia).
General Dynamics-Santa Bárbara Sistemas (España).
Como cabe apreciar, esta lista incluyó los fabricantes de blindados 8x8 que más podían interesar al Ejército español, si bien llamaba la atención la firma Thales Australia que no disponía de ningún vehículo de tracción 8x8, por lo que era bastante improbable que presentara ninguna oferta. La idea era que entre 2.012 y 2.016 se entregaran 300 vehículos de la primera fase, garantizándose la Capacidad Operativa Inicial (IOC) con un mínimo de 40 blindados a lo largo de 2.014…
 
VCREC
El contrato de los vehículos blindados 8×8, por el cual puja las fábricas asturianas de General Dynamics Santa Bárbara Sistemas como uno de los cuatro finalistas, fija la entrega, en una primera fase, de 300 vehículos con un presupuesto inicial de 1.500 millones de euros… Dada la importancia del contrato, Santa Bárbara estaría dispuesta a financiar el proyecto no cobrando nada al Ministerio de Defensa hasta dos años después de la entrega del primer blindado. Los cálculos son que el contrato garantizaría el futuro a medio plazo de todo el grupo Santa Bárbara Sistemas, aproximadamente durante una década, y daría trabajo a unas 2.500 personas (Algo que ha llevado al mismísimo diputado de IU, Gaspar Llamazares, a defender su inversión: Cuestión de intereses).

Por desgracia, en 2.013 final y oficialmente el Ministerio anunciaba que el programa quedaba enterrado (al menos, hasta que la situación económica mejorase). No obstante, existían movimientos en el sector para reanimarlo: Destacadas compañías europeas (las alemanas KraussMaffei Wegmann y Rheinmetall, la francesa Nexter Systems y las italianas Iveco y OTO Melara) estaban sondeando a empresas españolas para "establecer asociaciones" con las que construir estos vehículos. El objetivo último es que éstos tengan licencia de exportación española, por lo que España sería autónoma para venderlos al exterior.

Leopard 2E
Hay otro elemento, en modo alguno irrelevante, y es que una transformación de este tipo obligará a revisar la propia esencia de muchas de nuestras unidades: “Se perderán estilos y valores –advertía el Grupo Atenea–, consagrados por los muchos años de existencia, de conjuntos orgánicos como La Legión, la Brigada Paracaidista, la Brigada de Caballería o las Brigadas Mecanizadas, con unos credos y unos valores que cualquier militar sabe que cuesta muchos años conseguir y que dan estilo a la unidad. El reto, por tanto, estaría en lograr que estas grandes unidades, aun contando con elementos distintos de los tradicionales, no perdieran tales valores, que le han dado un poso difícil de alcanzar (los valores están en las personas, no en los medios que manejan). Lo que pudiera ocurrir si se enfrenta la transformación como si de una unidad de nueva creación se tratara[4]… Un auténtico riesgo y un auténtico desafío, para el Estado Mayor del Ejército en su planeamiento, y para los mandos de las brigadas en su ejecución. No sólo es un problema de orgánica: Se va a requerir transformar, doctrinas, preparación e, incluso, cambios de mentalidad y, simultáneamente, de mantenimiento de valores: “Se va a requerir mucha habilidad en las instrucciones que se redacten y, sobre todo, en los mandos de las respectivas brigadas, a los que corresponda la referida transformación, para lograr que la misma no afecte al espíritu tradicional de la gran unidad y, por tanto, que su esencia combativa permanezca inalterada[5]. Difícil. El reto, por tanto, estaría en lograr que estas grandes unidades, aun contando con elementos distintos de los tradicionales, no perdieran tales valores, que le han dado un poso difícil de alcanzar (mezclar “churras con merinas nunca ha sido un acierto, y menos en el estamento castrense)... La clave estaría en evitar que la transformación se plantease como una creación de unidades de nuevo cuño.
 
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Un último, no menor, inconveniente para echar algo de agua al aceite: No quedará ninguna gran unidad para desarrollar un esfuerzo máximo de carácter convencional, ni ligero ni pesado. Y, tal vez, podría necesitarse en un futuro” (Jorge Ortega. “¿Una Nueva Estructura del Ejército de Tierra? Las Brigadas Polivalentes”. “Atenea”, 3 de Abril de 2.013).

Los sectores más críticos con el nuevo plan añaden un último interrogante: Con un Ejército así estructurado, con esas brigadas polivalentes, ¿QUÉ OCURRIRÁ SI SÚBITAMENTE ES PRECISO DISPONER DE GRANDES UNIDADES EN EL PROPIO TERRITORIO PARA UN COMETIDO DE TIPO CONVENCIONAL COMO, POR EJEMPLO, FRENAR UNA INVASIÓN EXTRANJERA? No quedará ninguna unidad disponible.





¯¯¯ En definitiva, con esta solución de circunstancias (y presuntamente temporal), sumado a la crisis económica (donde Defensa es tan sacrificable como lo puede ser la Cooperación Internacional… Y si hacen falta recortes de urgencia siempre se puede recurrir a ella), el plan de las BOP puede tardar en materializarse… Además, como bien indica su nombre, el “Informe 2025” ya indica de por sí una fecha de consecución… ¿O no? ¯¯¯


[1] En lo referente al tema del número de brigadas, parece que no ofrecía dudas que el indispensable ciclo de disponibilidad establecido por el Ejército de Tierra (es decir, la necesidad de despliegue y disponibilidad para cada misión) en un número no menor de CUATRO BRIGADAS: Una desplegada, una disponible y dos en preparación, unido a las capacidades de poder enfrentar simultáneamente, entre otras misiones menores, dos operaciones principales de unos 1.500 efectivos. Esto lleva a la conclusión de la necesidad de disponer de OCHO de tales brigadas polivalentes, considerando como una de ellas la situada en Canarias (además, siempre preposicionada para poder actuar en el escenario africano). Con la estructura actual se dispone de DIEZ BRIGADAS; sin embargo, el plan contempla que las nuevas unidades combinen diferentes elementos de tal manera que se disponga siempre de unidades listas equivalente para afrontar cualquier escenario que se presente. Esto supone que las nuevas brigadas dispondrán de unos efectivos en torno a los 5.000 soldados y de medios pesados y ligeros, cada uno con un cuartel general. Estas unidades deberán tener en mente las misiones internacionales actuales y sobre todo las futuras que podrán tener lugar en el continente africano, donde prolifera el terrorismo organizado, principalmente en la zona del Sahel.
[2] Cálculos del coronel Francisco Fernández Mateos, jefe del programa Pizarro/Centauro y –actualmente- asesor técnico de Mantenimiento de Vehículos de EXPAL
[3] EXPAL proponía que, entre 2.015 y 2.025, mientras se pone en marcha la fabricación de los modelos básicos del vehículo 8x8 (VCI -vehículo de combate de infantería-, VCPC -de puesto de mando- y VEC -de exploración de caballería-), Defensa modernice "los blindados necesarios (M-113, BMR, RG-31, LMV.) para alargar su vida operativa hasta que sean sustituidos por los VBR 8x8". Esta sustitución se concretaría entre 2.020 y 2.040, con el desarrollo "de todas las versiones necesarias de la familia VBR 8x8 (portamorteros, cazacarros, recuperación, ambulancia, combate de zapadores, etc), hasta cubrir las plantillas de las 8 BOP". De este modo, la empresa presentaba así su plan de modernización del M113 TOA (Transporte Oruga Acorazado), con el que se alargaría la vida operacional del vehículo "al menos 10 años". EXPAL justifica que el TOA "es el vehículo de apoyo ideal para el Pizarro", aunque reconoce que su principal inconveniente es su bajo nivel de protección y que su motorización actual implica limitaciones de carga, unos problemas para los que presenta una propuesta "con un coste muy inferior al de la adquisición de un nuevo vehículo" y que se podría completar en un plazo corto de tiempo. Las mejoras que EXPAL propone se concretan en el M113 E4, que incluye, entre otros, la modernización del motor, la transmisión, los cardanes y pasos finales, el sistema de refrigeración con ventilador y el sistema de Toma de Aire y Escape. Además, el plan incluye la renovación del casco, la posible incorporación de depósitos externos y la mejora de la protección, con unos "paneles de 22mm de cerámica compósita con OVERLAP de acero blindado".
[4] Jorge Ortega. “¿Una Nueva Estructura del Ejército de Tierra? Las Brigadas Polivalentes”. “Atenea”, 3 de Abril de 2.013.
[5] Jorge Ortega. “¿Una Nueva Estructura del Ejército de Tierra? Las Brigadas Polivalentes”. “Atenea”, 3 de Abril de 2.013.

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